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Ruta a la Fageda de la Grevolosa desde Coll de Bracons

La Fageda de la Grevolosa es uno de los hayedos más espectaculares de Catalunya. Con hayas de más de 30 metros, troncos centenarios cubiertos de musgo y un suelo que en otoño se convierte en una alfombra cobriza, la ruta para recorrerla no puede ser más bonita y sencilla. Si ya conoces otros bosques emblemáticos como la Fageda d’en Jordà, en la vecina comarca de La Garrotxa o el Hayedo de Carlac, en el valle de Arán, apunta el bosque de la Grevolosa para tu próxima excursión.

En este artículo te cuento cómo es la ruta a la Fageda de la Grevolosa desde Coll de Bracons, con el recorrido paso a paso, dónde aparcar y cuándo ir para ver el bosque en su mejor momento. Si buscas más ideas para caminar por la zona, échale un ojo a nuestras rutas de senderismo por Catalunya.

Cómo llegar al Coll de Bracons

El bosque de la Grevolosa pertenece al municipio de Sant Pere de Torelló, Osona. Para empezar la ruta, nos tenemos que ir hasta el Coll de Bracons, a los pies del Puigsacalm, y frontera natural entre las comarcas de Osona y La Garrotxa. Aunque nosotros hayamos empezado por aquí, otro punto de inicio se sitúa en un parking cerca de la Ermita Sant Nazari, al que se accede por una pista desde el municipio de Sant Andreu de la Vola.

Según desde qué parte de Catalunya vengas subirás desde un lado u el otro. La carretera donde se encuentra el collado de Bracons es la que une Sant Pere de Torelló, en Osona, con la vall d’en Bas, en La Garrotxa. Si subes dirección La Garrotxa por la C-37, pasado el túnel de la Rierola y antes de entrar al túnel de Bracons, encontrarás un desvío que engancha con la carretera que sube al collado.

Sea como sea, el GPS aquí será tu mejor aliado y solo con poner este punto, vas a llegar sin problema.

El parking no es muy grande y, dado que es una de las rutas que más auge ha tenido en redes los últimos años, en otoño suele llenarse rápido. Siempre hay algún hueco pero ten en cuenta que en su pico de temporada, no vas a estar solo. Mi recomendación es, si tienes oportunidad de elegir, ve entre semana.

Ruta a la Fageda de la Grevolosa


La ruta al hayedo de la Grevolosa es una excursión sencilla y que te da la oportunidad de hacerla más o menos larga, según las ganas de andar que tengas. Nosotros, en esta ocasión, optamos por un paseo de 4,5 km en el que hicimos una corta circular por el sendero principal del hayedo. Si quieres, la vuelta la puedes hacer un poco más larga según los caminos que elijas en las intersecciones.

La mejor época para contemplar la belleza del bosque es en otoño, que según el año va más o menos avanzado. Nosotros la hicimos a principios de noviembre, en una mañana entre semana pero, hacerla de tarde, como un paseo después de comer, también es una buenísima opción e igual te aseguras encontrar menos gente.

hayas monumentales del bosque de la grevolosa

Excursión al hayedo de la Grevolosa


La ruta al hayedo empieza desde el parking del collado de Bracons, situado a 1.132 metros de altitud. Al inicio del sendero, encontraremos un cartel que nos indica el acceso al espacio protegido Serres de Milany – Santa Magdalena y Puigsacalm – Bellmunt.

Al poco de adentrarnos a él, encontraremos una intersección en la cuál deberemos seguir por el camino que marcha a la derecha dirección el collet de la Grevolosa, a 1.139 metros de altitud.

En este pequeño collado, deberemos desviarnos para adentrarnos al que es el hayedo propiamente dicho. Aquí, el sendero empieza a descender para ir a buscar el bosque centenario.

Una serie de marcas de pintura amarilla nos indican el camino hacia el hayedo de la Grevolosa.

Al llegar a la fuente de la Grevolosa, el camino se bifurca y nosotros seguimos de frente, siguiendo el sendero que se adentra directo donde están las hayas centenarias.

Es como una catedral natural. En este corto tramo, encontrarás árboles de 30 o incluso 40 metros de alto con ejemplares de 300 años. Hay tres árboles declarados como Árboles Monumentales y, a parte de las portentosas hayas, conviven con ellas especies como robles, arces, álamos, fresnos… Todos ellos, cuando llega el otoño, son los que transforman el bosque con todos esos colores dorados, marrones y naranjas.

Los hayedos se caracterizan por tener muy poco sotobosque, ya que las hayas son árboles que casi no permiten pasar la luz. Tal y como extienden sus hojas y ramas, están diseñadas para captar toda la luz posible, así que, la sombra que generan y tanto nos gusta a nosotros, impide que otras plantas herbáceas crezcan debajo suyo. Además, cuando llueve mucho, su corteza lisa conduce el agua directamente a la base, donde la podrá captar rápidamente.

El que sí ha diseñado una buena estrategia para crecer ahí, es el acebo, que en catalán se llama boix grèvol (y de ahí viene el nombre del bosque). Aunque no lo creas, el acebo es un árbol, no un arbusto (aunque estemos acostumbrados a verlo así). Puede llegar a tener dimensiones considerables si se le permite crecer y, en los hayedos, si quieren luz, están casi obligados.

Así que abre bien los ojos, y a parte de las mágicas hayas, busca esos acebos. Los ejemplares más bajitos, son muy reconocibles por sus hojas verdes, duras y espinosas. Y, por supuesto, por sus bayas rojas, que maduran entrado el invierno. En ejemplares más altos, fíjate como son las hojas superiores. ¡Libres de espinas! Otra muy buena adaptación de este árbol para evitar que algunos animales se le coman las hojas bajas y pueda seguir creciendo. Otro lugar donde podrás ver muy bien esto que te cuento es en el Parque Natural del Montseny, en la ruta del Empedrat de Morou.

El acebo es un árbol estrictamente protegido en Catalunya, así que, ni se te ocurra cortarle ninguna rama.

ruta por el hayedo de la grevolosa, hagas monumentales

Una de las partes que más destaca de las hayas monumentales que encontrarás son las raíces. Algunas han quedado expuestas y son una auténtica pasada.

La excursión sigue descendiendo pasando por el pequeño collado dels Gamarussos y llegando a la ermita de Sant Nazari, donde encontrarás algunas mesas de picnic. Esta ermita medieval, fue restaurada al siglo XVIII y de ahí el aspecto tan renovado que tiene.

rutas de senderismo collsacabra

Para convertir esta ruta en una excursión circular, lo que haremos ahora es pasar la ermita siguiendo el torrente de la Grevolosa, dirección al otro parking de acceso a esta ruta.

Por el camino, pasaremos por una antigua carbonera, la cuál quemaba la madera muy lentamente para convertirla en carbón vegetal, un proceso que obligaba a los trabajadores a estar en constante vigilancia.

Pasada la carbonera, llegarás a una pista con un parking donde encontrarás una bifurcación. Para hacer la circular, cogeremos el desvío hacia la izquierda, por un camino que empieza a ascender ligeramente hasta otra bifurcación.

Allí, si quisiéramos hacer una vuelta más larga, podríamos ir hasta el Collet de la Cometa y seguir el camino que va por una cota superior. Nosotros no lo haremos, y seguiremos recto por nuestro sendero.

Esta circular cierra otra vez al Collet dels Gamarussos, desde donde desharemos nuestros pasos por el mismo camino que hemos venido hasta llegar al parking.

Sin duda, el bosc de la Grevolosa es una de las mejores rutas otoñales de Catalunya que puedes hacer cuando llega ese efímero momento donde los bosques están en esa transición que dará paso al desnudo invierno.

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